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martes, 7 de septiembre de 2010

El Sistema Económico Colonial (1502 a 1821)

ANTECEDENTES. La Conquista de América y el Capitalismo Moderno: La Conquista de América estuvo marcada desde sus inicios por el naciente capitalismo europeo. La doctrina mercantilista, imperante entonces, que preconizaba la acumulación de metales preciosos para el enriquecimiento nacional, hizo que capitanes de conquista y la propia Corona Castellana se sintieran inclinados a la búsqueda del oro y la plata en las tierras recién descubiertas. Toda la empresa de Conquista fue por eso un constante afán de encontrar el dorado metal, lo que no implica que el monarca y el conquistador olvidaran los demás valores involucrados en su conciencia. Eran éstos el afán evangelizador, y la gloria de las hazañas heroicas.

El español que viene al Nuevo Mundo, noble o plebeyo, hidalgo o villano, rico o pobre, trae consigo su propia visión del mundo, que en este caso es una donde aparecen mezclados los dos tiempos: el Medioevo y el Renacimiento, la fe y el capitalismo. Por lo anterior, es que la cruz y la espada se unen con el oro y la mercancía. En cada una de las expediciones de conquista, que desde Cristóbal Colón se suceden, se encuentran presentes los símbolos mencionados.


La propia hazaña del “Almirante de la Mar Océano” se encuadra dentro de este marco, si se piensa en los suculentos beneficios que éste y la Corona esperaban lograr.


LA ACTIVIDAD ECONOMICA

LA ENCOMIENDA

Esta consistía en entregar un grupo de indios a un capitán español, el cual percibía el tributo que el aborigen como súbdito del monarca castellano debía pagar a éste. Era pues la encomienda una merced que el Rey hacía a un español para que cobrara, en su nombre los tributos de los indígenas y como el indio era pobre y no tenía posibilidad de pagar en dinero tal tributo, debía pagar en trabajo.

Así, la encomienda que había nacido como tributo, se transformó luego en una institución de servicio personal. De ese modo, el español no pagaba salario por el trabajo realizado y sólo debía dar al indio lo que la legislación consignaba. La encomienda era otorgada por dos vidas, es decir, para el titular y su inmediato heredero. Después era declarada vacante y concedida a nuevo benemérito. En la práctica, las familias se sucedieron en su goce durante muchas generaciones. Pero no debe creerse que la encomienda era entregada lisa y llanamente a un español; era necesario que éste cumpliera con ciertas obligaciones para con los indios y para con el Estado. Así, el titular de una encomienda estaba obligado a dar a los indios vestidos y sustento cuando trabajaban en sus minas. En los pueblos debía tener un clérigo para que adoctrinara y enseñara el catecismo a los aborígenes, cumpliendo de ese modo el afán evangelizador de España; estaba obligado además a defender el territorio donde estaban sus pueblos, reparar puentes, construir caminos y por último debía concurrir, cuando fuera necesario, a la guerra en defensa de su Rey.

Pero los arduos trabajos ejecutados en las minas, el poco descanso, la mala alimentación que se les proporcionaba, la llegada de enfermedades nuevas, el desarraigo que les producían los frecuentes traslados de que eran objeto por el encomendero, terminaron por diezmarlos. La caída demográfica fue acelerándose cada vez más y más; el proceso de mestizaje que absorbió a muchos de ellos, y la poca importancia de la minería en los siglos que vienen, terminarán por dejar reducidas las antiguas y grandes encomiendas al misérrimo número de diez, cinco o dos personas.


Las Mercedes de Tierra, propiedad privada del suelo: Las encomiendas no constituían derecho de propiedad sobre la tierra; ésta dependía de otra institución que se llamó la Merced de tierra, que consistía en que el gobernador, el cabildo o el propio Rey entregaba a un español la propiedad de una porción de tierra, para gozo y dominio de él y sus descendientes. La merced de tierras, que necesitaba de formalidades legales para su goce como la mensura, la toma de posesión y la confirmación real, se expresó en las ciudades y sus alrededores en forma de solares y chacras, después de ello se encontraban las estancias o haciendas. Algunas de éstas alcanzaron considerable extensión y en ellas el agraciado tenía pleno derecho de propiedad, podía trasmitirlas indefinidamente a sus herederos, enajenarlas o donarlas.


El Comercio Colonial: El Sistema de Flotas y Galeones: El comercio de España en América se estableció sobre la base de un fuerte monopolio. Desde la metrópoli se despachaban al Nuevo Mundo todas las mercaderías que los habitantes de él consumían y sólo los españoles podían hacer ese comercio. Uno de los primeros pasos dados por la Corona para asegurar el monopolio, fue la creación en 1503 de la Casa de la Contratación, organismo que estaba destinado a centralizar todas las actividades relacionadas con el comercio americano.

El otro paso fue la prohibición de que los barcos españoles de comercio navegaran solos; en adelante debían hacerlo en flotas, protegidas por grandes convoyes de naves de guerra. Por último, el monopolio del comercio fue entregado con exclusividad a una sola ciudad española: Sevilla.

Este sistema así organizado debía hacerse realidad a través de la navegación de las flotas. Existieron dos que hicieron el comercio con América, la llamada de la Nueva España, que recalaba en Veracruz, y la de Portobelo que terminaba su navegación en ese punto. Allí donde las naves recalaban se hacían grandes ferias, donde concurrían los comerciantes americanos a intercambiar sus productos.

Este sistema encarecía absolutamente todos los productos, pues el flete era caro y los impuestos de aduana en cada país lo hacían aún más oneroso. A principios del siglo XVIII, y como consecuencia de las interminables guerras europeas en que España tomó parte, el sistema de flotas y galeones estaba en completa decadencia. España no tenía barcos de guerra que pudieran proteger a los navíos y éstos eran presa de los osados corsarios y piratas del Caribe, que infestaban los mares. La decadencia del sistema hizo crisis cuando en los primeros años del siglo XVIII, la escuadra española fue aniquilada y cuando los ingleses, en un golpe de audacia, se apoderaron de Portobelo.

La Corona española debió buscar nuevos métodos de comercio que permitieron una apertura del comercio directo entre España y América. Por otra parte, la demanda de productos desde América era satisfecha muy malamente por las flotas, que además comenzaron a llegar en forma tan espaciada que se convirtieron verdaderamente en inútiles. Por otra parte, la aparición de otras formas comerciales va a alterar el monopolio de España.


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